Las Aventuras de Tintín: El Secreto del Unicornio

Anoche regresé al cine, después de muchos meses, para visionar una de las películas que más ganas tenía en este 2011, Las Aventuras de Tintín: El Secreto del Unicornio. Y la verdad que el film no me defraudó, era exactamente lo que esperaba de las aventuras del joven reportero Tintín junto a su inseparable Milú.

Las Aventuras de Tintin: El Secreto el Unicornio, cuenta la historia del curioso e insaciable joven periodista, Tintín, (Jamie Bell) y su leal perro Milú cuando descubren que la maqueta de un barco contiene un secreto. Arrastrado por un misterio centenario, Tintín se encuentra en el punto de mira de Ivan Ivanovitch Sakharine (Daniel Craig), un diabólico villano que cree que Tintín ha robado un valioso tesoro vinculado a un cruel pirata llamado Rackham el Rojo. Pero con la ayuda de su perro Milú, el mordaz y cascarrabias capitán Haddock (Andy Serkis) y los torpes detectives Hernández y Fernández, Tintín viajará por medio mundo, siempre yendo un paso por delante y siendo más astuto que sus enemigos, en una persecución para hallar el lugar donde finalmente descansa “El Unicornio”, un navío hundido que puede contener la clave de una cuantiosa fortuna… y de una antigua maldición.

La película, dirigida por Steven Spielberg y producida por Peter Jackson, es trepidante y entretenida, con acción, aventuras y risas aseguradas para los espectadores, entre ellos yo. La verdad que me sorprendieron gratamente los magníficos gráficos con los que cuenta, visualmente es impresionante, utilizando la técnica animación en stop motion. Además, como buen lector de cómic que soy, la historia me gustó mucho, aunque no sigue exactamente el orden que mantienen las historietas de Hergé, ya que se mezclan varios cómic distintos. Y para más datos, la banda sonora de John Williams es espectacular, complementando de manera sensacional las grandes dosis de acción que nos ofrece el film.

En definitiva, una gran adaptación de las aventuras de Tintín, la película es totalmente fiel al estilo que Hergé seguía en todos y cada uno de los cómic, añadiendo grandes efectos visuales. Totalmente recomendable.